Como podrá la industria minera ser realmente ecológica siendo rentable

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La industria metalúrgica y el impacto medioambiental

Ya sea en la minería, el refinado y la fundición, el procesamiento o el transporte necesario para moverlo entre tantas etapas intermedias de la cadena de suministro, la industria metalúrgica es una fuente importante de dióxido de carbono, por no hablar de las partículas, los contaminantes químicos y otras formas de daño ambiental.

Sólo la minería aporta entre el 4% y el 7% de los gases de efecto invernadero producidos por el hombre.

Por desgracia para el mundo, la industria metalúrgica también forma parte de la solución para lograr un futuro con menos carbono.

Los metales son fundamentales para los coches eléctricos, las turbinas eólicas y los paneles solares, tanto para su construcción como para su desarrollo continuo. Para lograr una mayor evolución tecnológica, no podemos prescindir de los metales.

Por eso, una oportunidad para que partes de la industria metalúrgica no sólo reduzcan su huella de carbono, sino que se conviertan en carbono negativo (es decir, que eliminen carbono de la atmósfera en lugar de añadirlo).

La captura y el almacenamiento de carbono fueron aclamados como la salvación de la industria del carbón hace muchos años, con la esperanza de que los subproductos del dióxido de carbono pudieran ser capturados y enterrados bajo tierra en yacimientos de petróleo o gas agotados. Sin embargo, la economía ha demostrado ser difícil de superar. Pocos proyectos han durado más de unos pocos años. Los que lo han conseguido han recibido importantes subvenciones.

Pero un proceso más parecido al de la naturaleza, aunque acelerado: años en lugar de milenios.

Cómo las rocas disueltas por el agua de lluvia desembocan en los ríos, recogiendo por el camino otros minerales como el calcio y el magnesio, antes de combinarse con el dióxido de carbono y asentarse en el lecho oceánico como minerales carbonatados, como la piedra caliza. Esta erosión de las rocas absorbe alrededor de una gigatonelada de dióxido de carbono cada año, explica el artículo, aunque el proceso se desarrolla en un tiempo geológico dolorosamente lento.

Acelerar el proceso

Una empresa de Islandia ha encontrado la forma de acelerarlo inyectando la mayor cantidad posible de dióxido de carbono en el agua antes de bombearla bajo tierra a las formaciones de basalto. Allí, el agua ácida reacciona con la roca para formar formaciones estables de carbonato durante un periodo de dos años.

La empresa Carbfix ya ha capturado 73.000 toneladas de dióxido de carbono de esta manera desde 2014, emitidas por una central geotérmica en Hellisheidi, en Islandia.

Con los actuales impuestos sobre el carbono de la UE, que oscilan entre 50 y 60 euros por tonelada de CO2, este proceso tiene el potencial de capturar cantidades significativas de CO2 sin necesidad de subvenciones.

Carbfix también ha anunciado un acuerdo con Río Tinto para secuestrar el carbono de su fundición de aluminio ISAL, que está situada sobre formaciones de basalto y para la que la oportunidad de ofrecer aluminio neutro en carbono supone un cambio en la competencia contra el producto de Rusal, líder en el mercado de bajas emisiones de carbono.

El factor crítico es la presencia de formaciones geológicas adecuadas en las cercanías y de agua suficiente. Ninguna de las dos cosas es un hecho universal en todo el mundo.

Afortunadamente, no sólo la roca basáltica puede capturar carbono.

Los residuos de la mina de BHP son ricos en óxido de magnesio

Los residuos de la mina Mt. Keith del Grupo BHP son ricos en óxido de magnesio, otro absorbente de carbono. Según Greg Dipple, el profesor de la Universidad de Columbia Británica que dirigió un estudio sobre el material de desecho, los relaves han estado absorbiendo unas 40.000 toneladas al año de dióxido de carbono «accidentalmente y sin saberlo». Los relaves aceleran el proceso de meteorización porque la roca ha sido triturada, lo que aumenta exponencialmente la superficie de reacción del mineral y permite que éste se una de forma natural al dióxido de carbono atmosférico en una reacción química.

Si el proceso puede acelerarse y optimizarse, los residuos de todo el mundo podrían dejar de ser un lastre que requiere una costosa gestión para convertirse en un activo que genera importantes beneficios.

Los residuos del monte Keith ya compensan alrededor del 11% de la huella de carbono de la mina al año. Con una gestión activa y el desarrollo de tecnología para optimizar el proceso, el beneficio podría ser mucho mayor.

El futuro de la minería

Este tipo de programas podría ayudar a que los proyectos mineros de Estados Unidos, que llevan mucho tiempo aplazados, superen la línea de desarrollo.

Estados Unidos se ha convertido en un lugar difícil para desarrollar nuevos proyectos mineros, a pesar de la abundancia de recursos naturales aún disponibles para su explotación.

Las objeciones medioambientales suelen llevar la delantera, pero políticamente, al menos, la neutralidad del carbono -o mejor aún, una huella de carbono negativa- sería una baza importante en el proceso de planificación.

De ser el paria entre los procesos industriales, el desarrollo por parte de mineros y refinadores de una tecnología tan atractiva económicamente podría transformar la industria. Si no tienen un papel destacado en la lucha contra el cambio climático, al menos podrían servir de modelo de lo que la tecnología puede conseguir y, al mismo tiempo, preservar el nivel de vida y los medios de subsistencia.

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