La transición energética verde en América Latina y el Caribe

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Durante la COP27, los países reafirmaron sus compromisos del Acuerdo de París de 2016, en un contexto en el que la mayoría de las instituciones mundiales están de acuerdo en que los países deben de alejarse del carbón, el petróleo y el gas y reemplazar estas fuentes con energías más limpias, así como la mejora constante de tecnologías como la eólica y la solar. También incluyen industrias nacientes como el hidrógeno. En América Latina y el Caribe (ALC), los países han desarrollado planes para satisfacer su creciente demanda de electricidad.

  1. América Latina y el Caribe va por buen camino en sus esfuerzos de descarbonización, pero debe acelerar el ritmo

Desde 2015, los países de ALC han trabajado para reducir sus emisiones. De 2015 a 2020, la región aumentó su capacidad renovable en 33%. Sin embargo, el ritmo debe acelerarse. A medida que la población crece, se prevé que la demanda de electricidad aumente un 48% de 2020 a 2030. Sin cambios significativos en las matrices energéticas y en los planes de expansión, América Latina y el Caribe no alcanzará el objetivo de cero emisiones netas para 2050.

  1. El aumento de la demanda de electricidad estará impulsado, en parte, por la recuperación económica

La pandemia de COVID-19 suprimió temporalmente la demanda total de electricidad en aproximadamente 3%. Como el apetito por la electricidad alcanza y supera los niveles pre-pandémicos, la región necesita trabajar para lograr que su matriz de generación de energía más sostenible. Un análisis del BID predice que la demanda de electricidad en América Latina y el Caribe se recuperará a niveles pre-pandémicos entre 2022 y 2024 y continuará creciendo alrededor de un 3.9% en promedio por año durante el resto de la década.

  1. Los gobiernos, el sector privado y las instituciones internacionales deben colaborar para reducir las emisiones de carbono y apoyar la energía renovable

Muchos gobiernos de ALC planean reducir el carbono e impulsar las fuentes de energía renovable. Un estudio reciente del BID indica que la región planea reducir la dependencia del carbono en un promedio del 5.4% cada año. Mientras tanto, se espera que la energía solar aumente un 10.4% y la energía eólica debería de aumentar un 9.1% cada año. El hidrógeno también tiene el potencial de desempeñar un papel importante en la transición energética, especialmente en los sectores donde históricamente ha sido difícil reducir las emisiones, como el transporte de larga distancia y la industria pesada. El hidrógeno (particularmente el hidrógeno verde generado a partir de fuentes renovables de electricidad) abre la puerta a muchas oportunidades en América Latina y el Caribe. Lea nuestro informe aquí.

América Latina y el Caribe se encamina hacia una transición energética verde y de largo alcance. El camino es largo, pero hay razones para ser optimistas. Varios países ya han hecho cambios en sus matrices energéticas para incluir más fuentes renovables y varias iniciativas regionales actualmente buscan acelerar la neutralidad del carbono en las redes energéticas. Una de ellas es la iniciativa Renovables en América Latina y el Caribe (RELAC). En agosto de 2022, 15 países firmaron la Declaración de Principios de la RELAC, estableciendo su contribución individual al objetivo regional de 70% de energía renovable para 2030.

  1. Gran parte del éxito de la transición verde dependerá de la mejora de la eficiencia energética y de la expansión de la electromovilidad en toda la región

Los sistemas de eficiencia energética generan ahorros de electricidad a corto plazo que afectan los costos de inversión a largo plazo. Producen menos residuos y, por tanto, reducen las emisiones. Si los países de la región alcanzan los estándares de eficiencia energética de la Agencia Internacional de la Energía (AIE), la demanda regional de electricidad caería un 25.9%.

El transporte es responsable de una quinta parte de las emisiones de la quema de combustible total en todo el mundo y, en América Latina, esa cifra supera un tercio de las emisiones (según indicadores del Desarrollo Mundial, Banco Mundial). La transición de los motores tradicionales a los vehículos con batería es una parte importante de la transición energética. Un estudio reciente del BID encuentra que, en el escenario más optimista para la adopción de vehículos eléctricos, aproximadamente 53 millones de vehículos eléctricos (EV) estarían en las carreteras de la región para 2030. Este número equivale a 20% de la flota total estimada y este escenario reduciría un total acumulado de 616 MtCO2 en 10 años. Sin embargo, para ampliar la adopción de VE, la región necesita más inversiones en infraestructura, como estaciones de carga y regulaciones más eficaces que faciliten su uso.

  1. Varios países ya han avanzado considerablemente hacia una transición efectiva

Según el índice de Transición Energética (ETI) 2020 del Foro Económico Mundial, Argentina y Uruguay han logrado avances significativos en la adición de fuentes de energías renovables a sus matrices de generación de energía. Argentina ha reducido constantemente su dependencia de los combustibles fósiles desde que su gobierno declaró 2017 como “el año de la energía renovable”. Uruguay utiliza el viento, el agua y el sol para proporcionar electricidad sostenible y confiable a sus residentes. En su plan de expansión, Chile prevé lograr una de las mayores reducciones de emisiones de la región (hasta el 82%) en su sector eléctrico.

Durante la COP27, Marcelino Madrigal, Jefe de la División de Energía, moderó un panel de la iniciativa RELAC. Los países discutieron los principales avances logrados hacia una matriz de energías renovables.

La 27a Conferencia Anual de la ONU sobre el Cambio Climático se celebrará en Sharm El-Sheikh del 7 al 17 de noviembre. La cumbre anual del clima reunirá a las principales partes interesadas, con el objetivo de lograr una acción climática más ambiciosa. Para América Latina y el Caribe, la conferencia es una oportunidad para fortalecer y alinear las metas de desarrollo con los objetivos climáticos para construir economías libres de carbono y resilientes al clima. Descubra aquí lo que el Grupo del BID está haciendo en la COP27.

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