La transición energética, oportunidad para desarrollar políticas de género

La transición energética, oportunidad para desarrollar políticas de género

La transición energética es central para alinear las economías con el Acuerdo de París. No obstante, poco se conoce de los impactos que esta transformación tendría en variables como la demanda de trabajo, nuevos requerimientos en el mercado laboral, y calidad del empleo. Sin embargo, existen claros indicios de que este proceso, si es bien estructurado, puede ser una oportunidad para cerrar las grandes brechas de género del sector de energía.

En un estudio reciente, la Agencia Internacional de Energía (IEA, por sus siglas en inglés) estimó que la transición energética traería consigo nuevas oportunidades de empleo. Según cifras de la IEA, la transición energética generaría alrededor de 14 millones de puestos para 2030, a nivel mundial, gracias a las inversiones en energía limpia y nuevas actividades de negocio. El potencial que tiene la transición energética como generadora de empleo se debe a las inversiones que deben realizar los países en sectores como transporte, a través de la electromovilidad, o en la construcción para la remodelación de edificios.

La transformación del empleo en el sector de energía y las inversiones complementarias crean una gran oportunidad para que la trasformación del mercado de trabajo sea también equitativa desde el punto de vista de género. La Agencia Internacional de las Energías Renovables (IRENA) reportó que, de los 11,5 millones de empleos estimados en energía renovables en todo el mundo durante el 2019, solo el 32% lo desempeñaban mujeres.

Transición energética y políticas de equidad de género
La forma en que los empleos se transformarán para acompañar el proceso de transición energética depende del diseño de las políticas públicas, del conocimiento del mercado laboral y del ambiente de negocios que conforman el sector de energía. En América Latina y el Caribe, todavía, se conoce poco esta relación entre las políticas laborales, el proceso de transición energética y el potencial de impulsar políticas de equidad de género en el sector.

Para cerrar esa brecha de conocimiento sistematizado, el año pasado, en la división de Energía del BID empezamos a realizar un estudio, cuyo objetivo es cuantificar el impacto que tendrá la descarbonización del sector energético sobre el mercado laboral y las oportunidades que la transformación puede traer para aumentar la equidad de género en el sector.

La primera etapa del estudio estimó principalmente los efectos en generación de empleo resultado de la inversión en energía renovable, eficiencia energética, electromovilidad, almacenamiento y demanda de energía para empresas en Argentina, Bolivia, Chile y Uruguay.

Este año, estamos recolectando información de cuatro países adicionales: Panamá, México, Costa Rica y Brasil. Esta base de datos nos permitirá comparar el empleo en sus diferentes dimensiones entre los países y entre diferentes partes del sector en cada país.

Panamá busca habilitar mejores condiciones que contribuyan a la equidad
Para lograr un diseño eficaz de políticas públicas debemos continuar midiendo y conociendo el ambiente de negocios en el que se realiza la transición energética. Cada país tiene su propio ritmo, objetivos de reducción de emisiones y sus políticas laborales. Tal vez el cambio climático sea uno de los retos más grandes que enfrenta hoy el mundo, pero es seguramente una oportunidad de transformación. Con la información que recolectemos en este estudio podremos ayudar a que los países lideren una transición energética incluyente y sostenible.

Panamá será el primer país donde empezaremos este trabajo de recolección de datos en 2021. El gobierno panameño está comprometido con generar la política pública requerida para habilitar las condiciones que contribuyan a la equidad de género en el desarrollo e implementación de la transición energética en su país. Por esta razón, uno de los temas más importantes en este análisis es el diagnóstico sobre los aspectos de género, para luego determinar cómo priorizar y facilitar políticas para disminuir estos desequilibrios.

“Panamá busca convertirse en un referente regional en la creación de empleos asociados a la transición energética. Estamos comprometidos a incrementar el rol de la mujer como ente dinamizador de la economía, ya que genera impactos positivos en la sociedad, para que, efectivamente la transición energética sea más justa y equitativa. Por ello, estamos creando la hoja de ruta Nexo Mujer y Energía”, manifestó el secretario Nacional de Energía de Panamá, Jorge Rivera.

Esta hoja de ruta se presentó de manera pública el pasado 14 julio”. Con este lanzamiento, comenzamos la etapa de la recolección de datos a través de entrevistas y encuestas. ¡Contamos con la participación de todo el sector de energía panameño en este esfuerzo!

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