El hidrógeno en la descarbonización de América Latina y el Caribe

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El hidrógeno tiene el potencial de desempeñar un papel importante en la transición energética, especialmente en sectores donde históricamente ha sido difícil reducir sus emisiones, como lo son el transporte de larga distancia y la industria pesada. Gracias a las distintas aplicaciones que puede tener el este elemento, su industria se ha convertido en una clave estratégica para que los países alcancen los Objetivos de Desarrollo Sostenible y sus compromisos de la Agenda de París.

Hoy, hay muchos centros de investigación públicos y privados alrededor del mundo desarrollando tecnologías y soluciones para avanzar hacia la producción de H2 verde a gran escala. Y es que el rol del hidrógeno en el proceso de descarbonización es muy versátil dadas las características que posee este elemento:

  • El hidrógeno puede acelerar la descarbonización de otras industrias que han sido difíciles de electrificar y de abatir sus emisiones: El hidrógeno como recurso energético puede tener varios usos industriales, tales como:
    • Insumo en la producción de acero y cemento, tanto en la producción de calor para sus hornos como agente reductor para disminuir las emisiones de CO2 en la reacción química de la producción de cemento;
    • También puede servir como combustible en el transporte pesado y de larga distancia, así como en el transporte marítimo y la aviación. Hay dos elementos claves para que esto suceda. El primero es el comportamiento de los precios de combustibles actuales y el segundo son las metas de descarbonización de las empresas y los países.
  • El hidrógeno cuenta con el potencial de incrementar la adopción masiva de fuentes renovables dentro de la matriz eléctrica. Además de aumentar la demanda por renovables para su producción, el hidrógeno puede proveer de flexibilidad y seguridad al sistema eléctrico. Pese a que la energía solar y eólica han ganado mucho terreno en la industria eléctrica, el gran desafío sigue siendo el de garantizar la continuidad de los servicios eléctricos. Para resolver esto, el hidrógeno es una fuente que puede dotar de flexibilidad al sistema eléctrico al ser utilizado como almacenamiento de energía. Asimismo, el hidrógeno verde abre una oportunidad para todas aquellas renovables que quedaron fuera de las licitaciones. Fuentes como la solar, eólica, hidro y geotermia que, por cuestiones de precio no compitieron en las subastas eléctricas, podrían encontrar una segunda oportunidad en proyectos dedicados a la producción de H2 verde o sus derivados.
  • El hidrógeno, o sus derivados como amoniaco, permitirán la exportación de renovables de una región a otra. Esto es una gran contribución que podría integrar mercados históricamente separados. Sin embargo, el desafío se encuentra en su transportación, ya que el proceso para obtener las bajas temperaturas requeridas para producir hidrógeno líquido no es técnicamente fácil o barato. De ahí surge la necesidad de transformarlo a metanol o amoniaco verde, que son líquidos a temperatura ambiente, lo cual favorece su transporte marítimo.

Una oportunidad para América Latina y el Caribe

En América Latina y el Caribe, el hidrógeno abre muchas oportunidades, principalmente la generación eléctrica a partir de fuentes renovables, que comúnmente es referido como hidrógeno verde. Una de las principales ventajas con las que cuenta nuestra región para la producción de este tipo de hidrógeno es la dotación de recursos naturales, y el porcentaje de energías limpias y renovables dentro de la matriz de generación. Aproximadamente, 60% de la electricidad que se genera en la región proviene de este tipo de fuentes.

Para poder efectivamente aprovechar las oportunidades provenientes del hidrógeno, tenemos que redoblar esfuerzos. De acuerdo con los balances energéticos publicados en el Hub de Energía, en 2019, aproximadamente 80% del consumo final de energía en América Latina y el Caribe provino de alguna fuente directamente asociada a la emisión de CO2. Los tres sectores que concentran el mayor consumo de energía a nivel regional son el de transporte, el industrial y el residencial. En estas industrias, el hidrógeno se perfila como un aliado clave para alcanzar las metas de descarbonización al 2050.

En términos de infraestructura y comercio, la región cuenta con gran número de puertos con salida a los océanos Pacífico y Atlántico. Esto es una magnífica ventaja para comercializar derivados del hidrógeno, y exportarlos a los principales mercados en Asia y Europa. Otro elemento crucial con el que cuenta la región para el futuro desarrollo de la industria del hidrógeno es la experiencia y el conocimiento adquirido. Países como Argentina, Brasil, Chile, Colombia, México y Trinidad and Tobago podrían ser grandes demandantes de hidrógeno, ya que cuentan con el know-how requerido para empezar el proceso de descarbonización.

Desde el BID, estamos comprometidos en seguir apoyando a los países a formular e implementar iniciativas de descarbonización justas. Como parte de este procesol hemos financiado el desarrollo de hojas de ruta y estrategias de hidrógeno en:  Colombia, Costa Rica, Panamá, Paraguay y Uruguay. A estos países se suman las mesas de trabajo en Bolivia, Ecuador, Perú y Trinidad y Tobago para construir sus propios marcos regulatorios. En Chile, estamos financiando la implementación de su hoja de ruta con diversos estudios.

El BID cuenta además con la capacidad financiera para apoyar tanto proyectos demostrativos como proyectos de escala industrial en toda la cadena de valor del hidrógeno verde. Asimismo, se seguirá apoyando a la región en el diseño de sus marcos regulatorios y estrategias de hidrógeno, así como en la movilización y apalancamiento de inversiones que permitan escalar los proyectos de hidrógeno verde. El potencial de la industria del hidrógeno en la transición energética es enorme, por lo que es fundamental apoyar a la región para convertirla en un líder en la industria de hidrógeno verde internacional.

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